Aumentar la malla a 100 mm en pesca de arrastre no solucionaría los problemas de la Obligación de Desembarque

Aumentar la malla a 100 mm en pesca de arrastre no solucionaría los problemas de la Obligación de Desembarque

El proyecto MENDES de Azti, destinado a recabar información para ayudar a la adaptación de las flotas de arrastre a la Obligación de Desembarque, concluye que un aumento de la malla a 100 mm en la pesca de arrastre no solucionaría la problemática generada por esta norma europea, que entra en vigor plenamente el 1 de enero próximo. La malla de 100 mm se propone en el nuevo reglamento europeo de medidas técnicas para las pesquerías.

Los resultados de MENDES concluyen que si bien la malla de 100 mm conlleva reducciones importantes de la captura no deseada, también la provoca en las especies comerciales principales en las tres modalidades de arrastre estudiadas, con obvias implicaciones en los resultados económicos. Un cambio a malla de 100 mm en las pesquerías estudiadas condicionaría la viabilidad financiera a largo y corto plazo de las empresas de pesca que practican la modalidad de arrastre a la pareja, así como de las que practican arrastre con baca de fondo y jurelera (actividad mixta). Ello es debido fundamentalmente a la reducción de ingresos por una gran diminución de las capturas comercializables con cada unidad de esfuerzo. El cambio de malla a 100 mm no compensaría las ventajas de una mejor ratio “captura comercializable/captura total”.

Personal técnico de AZTI ha llevado a cabo pruebas experimentales de mar, a bordo de buques de arrastre comerciales, para probar cambios en la configuración de las redes de arrastre a fin de reducir capturas no deseadas. El estudio se ha realizado principalmente con bacaladilla, jurel, merluza, gallo y caballa porque son las especies más afectadas por la OD. Se ha trabajado sobre las modalidades de arrastre practicadas en aguas del Cantábrico y Noroeste Ibérico (arrastre a la pareja y arrastre de baca en sus dos variantes, con red de fondo y con red jurelera).

El proyecto ha sido llevado a cabo por un consorcio liderado por el Centro Tecnológico AZTI, con dos organizaciones de productores como socias: OPROMAR (Organización de Productores de Pesca Fresca del puerto de Marín) y OPPAO (Organización de Productores de Pesca de Altura del puerto de Ondárroa) y ha contado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Programa Pleamar, cofinanciado por el FEMP.

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