La temperatura del agua en el Mediterráneo se incrementa a razón de un grado cada 100 años

La temperatura del agua en el Mediterráneo se incrementa a razón de un grado cada 100 años

Científicos del IEO constatan el aumento de temperatura y salinidad del Mediterráneo y alertan de los graves efectos que puede tener esta tendencia en los ecosistemas.

Científicos del IEO han publicado, dentro de la serie ‘Temas de Oceanografía’, el informe titulado ‘El estado actual de los ecosistemas marinos en el Mediterráneo español en un contexto de Cambio Climático’, un trabajo que recopila datos de cerca de un centenar de campañas oceanográficas, realizadas durante los últimos 30 años.

En el actual contexto de crisis climática resulta de vital importancia conocer cuál es el estado actual de nuestros ecosistemas marinos, un conocimiento que solo es posible a partir de la continua monitorización a lo largo del tiempo de propiedades fundamentales de los mares tales como la temperatura, salinidad, el contenido en oxígeno, nutrientes o la abundancia y diversidad del fitoplancton, entre otras. Este informe pretende establecer un punto de partida para el conocimiento riguroso del estado de los ecosistemas marinos mediterráneos que permita detectar los cambios que pudieran producirse en el futuro, así como evaluar los que ya se han producido a día de hoy.

¿A qué ritmo se están calentando las aguas del Mediterráneo? ¿Cómo está variando su salinidad? ¿Cuánto ha subido el nivel del mar? ¿Están afectando estos cambios a los ecosistemas marinos? ¿Se ha reducido el contenido en oxígeno o la abundancia de algas en el Mediterráneo? Son algunas de las preguntas a las que trata de dar respuesta esta nueva publicación que puede descargarse de forma gratuita en: https://bit.ly/36jW2Kw

“Las amenazas que se ciernen sobre los océanos del planeta por causa de la actual crisis climática son múltiples”, explica Manuel Vargas, físico del Centro Oceanográfico de Málaga del IEO y primer autor del informe. Las variaciones de temperatura y salinidad del Mediterráneo podrían alterar la intensidad y posición de sus corrientes. El aumento de las temperaturas puede producir el desplazamiento de distintas especies marinas, cambiar las épocas de puesta o la duración de estos periodos dependiendo de cada especie. La estratificación de las aguas, es decir, el contraste entre las aguas cálidas superficiales y las aguas profundas más frías, podría acentuarse como consecuencia del calentamiento del mar. Este aumento de la estratificación conlleva una mayor dificultad para la mezcla que el viento realiza entre las aguas superficiales y aquellas que se encuentran por debajo de las mismas, produciendo un descenso del aporte de nutrientes a las capas superficiales bien iluminadas donde se produce la fotosíntesis, base de la cadena trófica y mecanismo productor de oxígeno que además ayuda al secuestro de CO2. Igualmente, este aumento de la temperatura de las capas superficiales podría inhibir los procesos de convección, mediante los cuales las aguas superficiales se mezclan con las profundas hasta profundidades a las que no alcanza la acción del viento. El descenso en la intensidad de estos procesos convectivos, o incluso su ausencia, podrían reducir drásticamente la oxigenación de las aguas profundas con consecuencias muy negativas para la fauna marina.

Sin embargo, es difícil saber hasta qué punto estos procesos han avanzado en mares como el Mediterráneo. “En un medio en constante cambio como es el mar, la detección de variaciones a largo plazo que evidencien los efectos de la crisis climática solo es posible desde un conocimiento profundo del estado actual del estado de sus ecosistemas y la evaluación de esos cambios, que se producen lenta pero inexorablemente en el tiempo, requiere de una labor constante y costosa como la que lleva realizando el Grupo Mediterráneo de Cambio Climático del IEO, a lo largo de más de 25 años”, apunta Vargas.

 

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